Durante el mes de marzo, hubo una
serie de campañas de voluntariado en el centro comercial el Jockey Plaza con el
objetivo de ayudar a nuestros hermanos damnificados por los huaicos – que han
destruido un sinfín de viviendas y dejado más de 70 muertos- muchas personas se
han quedado sin nada más de lo que tienen puesto, perdiéndolo todo.
En esta campaña había diferentes
divisiones, una sección de víveres, de ropa, etc… en este caso yo fui a la
sección ropa, había aproximadamente 30 personas más que trabajaban aquí
también, 2 de ellas amigas mías. Nuestro trabajo consistía en sacar la ropa de
las bolsas en las venían, doblarlas y clasificarlas según temporada, sexo y
edad, así había entonces varias clasificaciones:
a) Niña
invierno
b) Niña
verano
c) Mujer
invierno
d) Mujer
verano
e) Niño
invierno
f) Niño
verano
g) Hombre
verano
h) Hombre
invierno
i)
Zapatos
j)
Accesorios –bufandas, guantes, etc… -
Esta experiencia demandó tanto
actividad como servicio, ya que en el momento en que llegamos nos pusimos manos
a la obra, y así fue hasta el término de la “sesión” dos horas después, el
ritmo en el que debíamos trabajar debía ser rápido ya que siempre llegaban más
bolsas con ropa. Por otro lado el área de servicio fue el aspecto más
desarrollado aquí, ya que ayudar a nuestro compatriotas afectados era la causa
de esa campaña y el objetivo por el cual estábamos trabajando, nuestro servicio
para ellos era clasificar y ordenar la ropa que les sería enviada, de tal
manera que todo estuviera más sistematizado y que cuando estos cargamentos de ropa
llegaran a ellos, la distribución se hiciera mucho más fácil.
Esta experiencia –creo yo- fue
una muestra de compromiso y perseverancia, en primer lugar porque al llegar, no
habían ya guantes –los blancos, o quirúrgicos- con los que protegerse las manos.
De ninguna manera estoy diciendo que la ropa estuviera contaminada o que
sintiera repulsión al tocarla, sino que lo ideal hubiese sido poder usar esos
guantes, sin embargo no se pudo, pero eso no me detuvo de realizar el trabajo
que me había propuesto. Por otro lado muestra del compromiso que hubo fue el
hecho de que no me distraje, yo tiendo a ser una persona muy distraída, me
desconcentro fácilmente y mucho más cuando estoy con amig@s, no obstante es
día, todos teníamos una meta que debíamos cumplir, yo sabía que el hablar no
haría más que retrasarme y no podría clasificar la ropa de manera eficaz, por
eso –aunque a veces me tentaba- no hable casi nada con ellas, sino para ver
cómo nos podríamos organizar o para preguntar si necesitaban ayuda en algo (igual
que ellas conmigo). Esta experiencia
también me ayudo a reafirmar mi pensamiento –nuevo- sobre el trabajo
colaborativo, se sintió muy bien ver como tantas personas trabajábamos juntas
para un mismo fin: prestar ayuda a los que necesitan, era como un engranaje
perfecto, los grupos se habían dividido las tareas:
A) Transporte
de las bosas
B) Etiquetamiento
y coser las bolsas al llenarse
C) Doblarlas
y clasificarlas
Una vez más, me pude dar cuenta
de que sin trabajar en equipo esto no hubiese sido posible, sin la organización
tampoco. Todos haciendo lo mismo, no hubiese sido tan productivo, pero el
trabajo colaborativo que se realizó estaba muy bien planeado, pude ver también
que cuando hay mayor disposición los resultados son mejores. Otros beneficios
que pude notar del trabajo en equipo –dentro de esta experiencia- fueron que al
trabajar varios hay mucha más motivación y mayor compromiso.
Aquí, podría decirse se mostró un
compromiso tanto con cuestiones de importancia global: ayuda a los que más la
necesitan. A través de un voluntariado local, los huaicos no son nada nuevo en
el Perú y aquejan a nuestro país desde hace décadas ya, sin embargo ninguna
temporada de huaicos había sido tan fuerte como la de ahora, las personas
afectadas tienen muchas necesidades, por ello surgió un compromiso nacional,
que todos estábamos dispuestos a cumplir: el de ayudar.
Reflexión final:
Durante la actividad y al final
de esta me sentí muy satisfecha conmigo misma, un sentimiento de estar llena
porque ayudé a mi país –aunque sea en pequeña medida-hice algo para contribuir
y hacer que el impacto de estas tragedias sea menos doloroso. En el
voluntariado encontré una realidad muy, muy motivadora, ver a todos trabajando
en son, de forma ordenada en un ambiente ameno con sonrisas fue algo que me
lleno de esperanza, supe que podríamos superar este problema si todos –como lo
estábamos haciendo ahí- cooperábamos, había deseos genuinos, verdaderos de
trabajar para ayudar a los que lo necesitaban. Sin embargo algo que no me
espere es que hubiera tal organización, lo que me sorprendió gratamente. La
actividad me pareció genial, fue divertida pero a la vez productiva, muy
productiva. Durante la experiencia aprendí que si se quiere, se puede, se pude
armar una actividad como esta con tal vez no muchas cosas porque lo que había
ahí era: tijeras, cinta adhesiva, hilo y aguja para coser, bolsas que mandaba
el estado y la ropa donada. Es decir para poder ayudar, colaborar no es
necesario grandes recursos, solo hace falta ganas, un objetivo y buena
planificación, esto se puede aplicar a las demás experiencias de CAS que quiera
realizar.

Excelente demostrar siempre la solidaridad a través del servicio, especialmente a los más necesitados.
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