viernes, 28 de abril de 2017

#UnaSolaFuerza - Voluntariado



Durante el mes de marzo, hubo una serie de campañas de voluntariado en el centro comercial el Jockey Plaza con el objetivo de ayudar a nuestros hermanos damnificados por los huaicos – que han destruido un sinfín de viviendas y dejado más de 70 muertos- muchas personas se han quedado sin nada más de lo que tienen puesto, perdiéndolo todo.
En esta campaña había diferentes divisiones, una sección de víveres, de ropa, etc… en este caso yo fui a la sección ropa, había aproximadamente 30 personas más que trabajaban aquí también, 2 de ellas amigas mías. Nuestro trabajo consistía en sacar la ropa de las bolsas en las venían, doblarlas y clasificarlas según temporada, sexo y edad, así había entonces varias clasificaciones:
a)      Niña invierno
b)      Niña verano
c)       Mujer invierno
d)      Mujer verano
e)      Niño invierno
f)       Niño verano
g)      Hombre verano
h)      Hombre invierno
i)        Zapatos
j)        Accesorios –bufandas, guantes, etc… -
Esta experiencia demandó tanto actividad como servicio, ya que en el momento en que llegamos nos pusimos manos a la obra, y así fue hasta el término de la “sesión” dos horas después, el ritmo en el que debíamos trabajar debía ser rápido ya que siempre llegaban más bolsas con ropa. Por otro lado el área de servicio fue el aspecto más desarrollado aquí, ya que ayudar a nuestro compatriotas afectados era la causa de esa campaña y el objetivo por el cual estábamos trabajando, nuestro servicio para ellos era clasificar y ordenar la ropa que les sería enviada, de tal manera que todo estuviera más sistematizado y que cuando estos cargamentos de ropa llegaran a ellos, la distribución se hiciera mucho más fácil.
Esta experiencia –creo yo- fue una muestra de compromiso y perseverancia, en primer lugar porque al llegar, no habían ya guantes –los blancos, o quirúrgicos- con los que protegerse las manos. De ninguna manera estoy diciendo que la ropa estuviera contaminada o que sintiera repulsión al tocarla, sino que lo ideal hubiese sido poder usar esos guantes, sin embargo no se pudo, pero eso no me detuvo de realizar el trabajo que me había propuesto. Por otro lado muestra del compromiso que hubo fue el hecho de que no me distraje, yo tiendo a ser una persona muy distraída, me desconcentro fácilmente y mucho más cuando estoy con amig@s, no obstante es día, todos teníamos una meta que debíamos cumplir, yo sabía que el hablar no haría más que retrasarme y no podría clasificar la ropa de manera eficaz, por eso –aunque a veces me tentaba- no hable casi nada con ellas, sino para ver cómo nos podríamos organizar o para preguntar si necesitaban ayuda en algo (igual que ellas conmigo).  Esta experiencia también me ayudo a reafirmar mi pensamiento –nuevo- sobre el trabajo colaborativo, se sintió muy bien ver como tantas personas trabajábamos juntas para un mismo fin: prestar ayuda a los que necesitan, era como un engranaje perfecto, los grupos se habían dividido las tareas:
A)     Transporte de las bosas
B)      Etiquetamiento y coser las bolsas al llenarse
C)      Doblarlas y clasificarlas
Una vez más, me pude dar cuenta de que sin trabajar en equipo esto no hubiese sido posible, sin la organización tampoco. Todos haciendo lo mismo, no hubiese sido tan productivo, pero el trabajo colaborativo que se realizó estaba muy bien planeado, pude ver también que cuando hay mayor disposición los resultados son mejores. Otros beneficios que pude notar del trabajo en equipo –dentro de esta experiencia- fueron que al trabajar varios hay mucha más motivación y mayor compromiso.
Aquí, podría decirse se mostró un compromiso tanto con cuestiones de importancia global: ayuda a los que más la necesitan. A través de un voluntariado local, los huaicos no son nada nuevo en el Perú y aquejan a nuestro país desde hace décadas ya, sin embargo ninguna temporada de huaicos había sido tan fuerte como la de ahora, las personas afectadas tienen muchas necesidades, por ello surgió un compromiso nacional, que todos estábamos dispuestos a cumplir: el de ayudar.
Reflexión final:
Durante la actividad y al final de esta me sentí muy satisfecha conmigo misma, un sentimiento de estar llena porque ayudé a mi país –aunque sea en pequeña medida-hice algo para contribuir y hacer que el impacto de estas tragedias sea menos doloroso. En el voluntariado encontré una realidad muy, muy motivadora, ver a todos trabajando en son, de forma ordenada en un ambiente ameno con sonrisas fue algo que me lleno de esperanza, supe que podríamos superar este problema si todos –como lo estábamos haciendo ahí- cooperábamos, había deseos genuinos, verdaderos de trabajar para ayudar a los que lo necesitaban. Sin embargo algo que no me espere es que hubiera tal organización, lo que me sorprendió gratamente. La actividad me pareció genial, fue divertida pero a la vez productiva, muy productiva. Durante la experiencia aprendí que si se quiere, se puede, se pude armar una actividad como esta con tal vez no muchas cosas porque lo que había ahí era: tijeras, cinta adhesiva, hilo y aguja para coser, bolsas que mandaba el estado y la ropa donada. Es decir para poder ayudar, colaborar no es necesario grandes recursos, solo hace falta ganas, un objetivo y buena planificación, esto se puede aplicar a las demás experiencias de CAS que quiera realizar. 

1 comentario:

  1. Excelente demostrar siempre la solidaridad a través del servicio, especialmente a los más necesitados.

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